Jóvenes, el grupo excluido del mercado laboral
Actualizado: 17 nov 2020
Llegué al primer día de clases en India, fue el 5 de enero de 2020, unos meses antes de que el mundo se terminara de alborotar por el coronavirus. 23 estudiantes, la mayoría jóvenes, y de países en vías de desarrollo empezábamos nuestros estudios en Development Journalism. Mientras nos presentábamos -nombre, edad, país, profesión- teníamos que también mencionar cuál era nuestro actual puesto de trabajo.
Yo, ingenuamente, supuse que nadie podía mantener su trabajo si vas a estudiar medio año fuera de tu país. Llegó mi turno de presentarme, pero después de las 5 primeras estudiantes que se pasearon contando su trayectoria laboral y hasta detallaron sus puestos actuales. Fui el primer latino que salió al ruedo, cuando me presenté dije que era free-lance -haciendo valer los pequeños chanchullos que había realizado- para tener algo que contar.
Así se fue la primera media hora, entre tanta presentación de periodistas y comunicadores de Medio Oriente, Sudeste Asiático, África y obviamente Latinoamérica. Los 4 periodistas, latinos, fuimos los free-lance. ¡Qué coincidencia! A ninguno nos habían autorizado o permitido mantenernos en nuestros trabajos mientras cursábamos este Diplomat Course, ni siquiera porque viajábamos becados.
¿Cómo es la situación en otras regiones? Yo suponía que llegábamos en las mismas condiciones con los demás países en vías de desarrollo. Errado, porque la educación para ellos sí es importante. Países asiáticos que las leyes les amparan para que continuen capacitándose en el extranjero sin perder el trabajo. Y en la mayoría de los casos con paga de salario. Lo mismo para los de África.
En nuestra región, un buen termómetro para medir el problema son las cifras en Latinoamérica por desempleo juvenil, casi 20 % de jóvenes de 15 a 24 años no tenían trabajo a finales 2019. Imposible hablar de los números actuales, porque mientras no se controle la pandemia no se sabrá los datos reales de la afectación, que será mayor a las demás regiones por nuestro paupérrimo sistema de salud y un inestable mercado laboral.
No nos olvidemos que terminábamos y empezábamos mal el año en Latinoamérica con un sinnúmero de protestas sociales, el coronavirus fue el fuerte soplido que nos terminó por derrumbar. Hoy en Ecuador solo un tercio de jóvenes consiguen empleo. Una generación más preparada que las anteriores queda excluida. Son cerca de 2 millones de ecuatorianos que están entre 18 a 29 años -edad productiva- y solo el 33% poseen empleos estables.
Cifras que indican que nada va a cambiar si no nos involucramos, si seguimos esperando que los mismos de hace 20, 30 o 40 años sigan tomando los rumbos “correctos” del país. Con emprender y seguir asilándonos, no alcanza para que se genere un cambio. Somos el grupo que representa el grueso de los votos para las próximas elecciones. Más-menos el 30 % de los electores. Si decimos ser una generación más preparada, el reto estará en votar responsablemente por “alguien” que sí nos represente.





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